Calpullis de Paz: así sería la nueva justicia vecinal en CDMX
La Ciudad de México busca incorporar un modelo de justicia cívica centrado en la prevención, la mediación y la reparación del daño mediante la creación de los Calpullis de Paz, espacios comunitarios proyectados para atender conflictos entre vecinos antes de que deriven en agresiones, sanciones o procedimientos judiciales. La propuesta forma parte de una reforma a la Ley de Cultura Cívica promovida por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina.
Los centros serían concebidos como espacios de proximidad denominados Centros de Gestión de Conflictos Sociales y Comunitarios, donde las personas podrían recibir acompañamiento especializado para resolver diferencias relacionadas con la convivencia cotidiana. La iniciativa contempla atención presencial y virtual, con la intención de facilitar el acceso a mecanismos alternativos de solución de controversias.
De acuerdo con la propuesta difundida por medios de comunicación, los Calpullis de Paz podrían instalarse en inmuebles públicos, entre ellos las Utopías, los Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes (PILARES) y otros centros comunitarios. La ubicación definitiva, la cobertura territorial y los recursos necesarios dependerán de la implementación que se determine una vez aprobados los cambios legales.
Mediación, reparación del daño y seguimiento
El modelo plantea tres líneas de intervención: la detección temprana de factores de riesgo en las comunidades, la recepción de reportes ciudadanos y la atención de conductas que pudieran constituir infracciones cívicas. Entre las vías contempladas para identificar conflictos se encuentran los reportes al 911, el Sistema Unificado de Atención Ciudadana (SUAC) y las asambleas vecinales.
Una de las principales herramientas sería la mediación y conciliación, mediante la cual facilitadores ayudarían a las partes involucradas a dialogar y construir acuerdos. El objetivo sería evitar que diferencias por el uso de espacios comunes, el ruido o los daños a la propiedad se prolonguen o terminen en enfrentamientos.
La iniciativa también incorpora la justicia restaurativa, un enfoque que busca atender las consecuencias de una conducta y promover la reparación del daño, además de considerar las responsabilidades correspondientes. Los acuerdos podrían incluir compensaciones materiales o económicas, reparaciones simbólicas, compromisos de no repetición y acciones en beneficio de la comunidad, según las características de cada caso.
Otro componente sería el seguimiento de los compromisos establecidos entre las partes. Este punto resulta relevante para determinar si los acuerdos se cumplen y si las causas del conflicto fueron atendidas, en lugar de limitar la intervención a registrar una queja o celebrar una reunión de conciliación.
Qué conflictos podrían atender
Los Calpullis de Paz estarían dirigidos a disputas de convivencia que suelen generar tensiones en barrios y colonias, como problemas por ruido, uso de áreas compartidas, intimidaciones, daños a bienes, consumo de alcohol en la vía pública y situaciones relacionadas con el maltrato animal. La atención de cada caso tendría que ajustarse a su naturaleza y a las competencias de las autoridades involucradas.
La propuesta contempla, además, la participación de agentes psicosociales restaurativos, quienes podrían identificar factores emocionales y sociales relacionados con las disputas y canalizar a las personas a servicios de atención psicológica, educativa, laboral o de prevención de adicciones. Con ello, el proyecto busca incorporar una perspectiva preventiva que considere las causas de los conflictos, además de sus manifestaciones inmediatas.
También se prevén jornadas itinerantes de justicia cívica para acercar los servicios de mediación a las colonias. Esta modalidad permitiría llevar la atención a zonas con problemas recurrentes, aunque su alcance dependerá de la disponibilidad de personal capacitado, la coordinación institucional y los mecanismos de evaluación que se establezcan.
El reto: convertir la propuesta en un servicio efectivo
Aunque el proyecto plantea una alternativa a un modelo centrado en multas, arrestos y sanciones, su eficacia dependerá de las reglas de operación, la capacitación de los facilitadores, la disponibilidad presupuestal y la capacidad de las instituciones para dar seguimiento a los acuerdos.
También será necesario establecer límites claros entre los conflictos susceptibles de mediación y aquellos que requieran intervención policial, protección inmediata o investigación ministerial. La justicia restaurativa no debe sustituir las obligaciones legales de las autoridades ni poner en riesgo a personas que enfrentan amenazas, violencia o situaciones de vulnerabilidad.
Hasta el 27 de octubre de 2026, los Calpullis de Paz forman parte de una iniciativa de reforma presentada ante el Congreso de la Ciudad de México; por tanto, no deben considerarse centros en operación ni cuentan, con la información disponible, con una fecha confirmada de apertura. Su puesta en marcha está sujeta al proceso legislativo y a las decisiones posteriores para instrumentar el modelo.
La propuesta abre la discusión sobre cómo atender los conflictos cotidianos sin depender exclusivamente de medidas punitivas. Sin embargo, el resultado deberá medirse por su capacidad para reducir la reincidencia, garantizar acuerdos voluntarios y seguros, reparar daños y mejorar la convivencia, no únicamente por el número de centros que se anuncien o instalen.
Fuentes de referencia: Gobierno de la Ciudad de México; Congreso de la Ciudad de México
Etiquetas: Calpullis de Paz, CDMX, Clara Brugada, justicia cívica, mediación vecinal

