Díaz-Canel acusa a Trump y al Pentágono de planear invasión a Cuba
Por Juan Pablo Ojeda
Las declaraciones emitidas desde La Habana confirman una escalada en la confrontación directa entre el gobierno de Cuba y la administración estadounidense. El presidente Miguel Díaz-Canel respondió públicamente a los informes del diario USA Today, los cuales sostienen que el Pentágono afina planes de intervención militar a la espera de órdenes de Donald Trump.
El líder cubano fijó su postura durante una intervención pública, ordenando el alistamiento nacional ante la posibilidad de un ataque armado. “No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla”, sentenció Díaz-Canel, reconociendo el estado de emergencia que impera en los protocolos de defensa de la isla.
La narrativa gubernamental choca con las evaluaciones de actores económicos no estatales. Díaz-Canel afirmó que el bloqueo es el «primer causante» del colapso del país, asegurando que «nadie podrá negar su culpa absoluta en el dolor de las familias cubanas». Sin embargo, economistas independientes contradicen esta visión absolutista, catalogando la crisis como un producto endógeno de fallas sistémicas del Estado.
Los datos financieros reflejan el resultado de esta combinación de políticas internas y sanciones externas. La economía cubana ha perdido más de una sexta parte de su valor, con una contracción del Producto Interno Bruto que supera el 15 por ciento entre los años 2020 y 2025, un indicador de recesión profunda que antecede a las medidas de presión más recientes de Washington.
La inmovilidad actual del país es consecuencia de un mandato ejecutivo específico. Desde enero, la Casa Blanca implementó un bloqueo petrolero absoluto, una táctica de estrangulamiento que cortó el suministro de energía necesario para el transporte, la industria y los servicios básicos, paralizando la gestión pública en su totalidad.
El diálogo político entre ambas naciones se mantiene operando en canales cerrados sin producir resoluciones. Autoridades de ambos países reconocen la existencia de negociaciones bilaterales, pero las exigencias contrapuestas —reformas democráticas por parte de EE. UU. y el fin de las sanciones por parte de Cuba— mantienen el proceso diplomático sin avances concretos.
El futuro inmediato de la isla depende del cronograma de conflictos internacionales de Washington. Donald Trump delineó su estrategia exterior esta semana al indicar que el enfoque militar y diplomático sobre Cuba se activaría una vez que se concluya el esfuerzo bélico contra Irán, dejando a La Habana en un compás de espera bajo condiciones de asfixia económica.
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