El resurgimiento del sarampión en las Américas volvió a encender las alarmas de las autoridades sanitarias y colocó a México en el centro de una discusión que ya no es solo médica, sino también de política pública. La Organización Panamericana de la Salud advirtió un aumento sostenido de casos durante 2025 y las primeras semanas de 2026, con una tendencia que no se había visto en al menos cinco años y que exhibe fallas estructurales en los sistemas de vacunación de la región.
El organismo regional alertó que tan solo en las tres primeras semanas de 2026 se confirmaron más de mil casos nuevos en siete países, entre ellos México, Estados Unidos y Canadá. Aunque no se han reportado muertes en ese periodo específico, el crecimiento resulta preocupante: la cifra es 43 veces mayor a la registrada en el mismo lapso de 2025. Para la OPS, este comportamiento obliga a reforzar de inmediato la vigilancia epidemiológica y las campañas de inmunización, sobre todo ante la cercanía de eventos masivos como la Copa Mundial de Futbol 2026, que incrementará la movilidad internacional.
En el caso mexicano, la Secretaría de Salud informó que al cierre de enero el país acumulaba más de siete mil casos. Los datos regionales colocan a México, Canadá y Estados Unidos como los países con mayor número de contagios durante 2025. En ese año, la región americana registró casi 15 mil casos confirmados y 29 defunciones en trece países. México encabezó la lista con más de seis mil contagios y 24 fallecimientos, seguido de Canadá y Estados Unidos.
Más allá de las cifras, el brote dejó al descubierto una debilidad persistente en la cobertura de vacunación. La OPS señala que casi ocho de cada diez personas contagiadas no estaban vacunadas y que en una proporción relevante ni siquiera se pudo confirmar su antecedente vacunal. Aunque la mayoría de los casos se presenta en adolescentes y adultos jóvenes, las tasas más altas se observan en menores de un año, un grupo especialmente vulnerable y dependiente de la protección colectiva.
Desde la perspectiva de política pública, el problema es claro: la cobertura de vacunación sigue lejos del nivel recomendado. En 2024, la región apenas alcanzó 89 por ciento en la primera dosis y 79 por ciento en la segunda, cuando el estándar internacional para evitar brotes es de al menos 95 por ciento. Solo una minoría de países logró cumplir con ese umbral, y más de un millón de niños no recibió ninguna dosis en el último año.
Para la OPS, el mensaje es directo: sin una estrategia agresiva de vacunación, detección oportuna y coordinación entre gobiernos, el sarampión seguirá reapareciendo. En el caso de México, el reto no solo es sanitario, sino institucional: cerrar las brechas de inmunización, fortalecer los sistemas de alerta y anticiparse a los riesgos que implica un evento global como el Mundial de 2026. La lección es que la prevención cuesta menos que atender una crisis, pero requiere voluntad política y acción sostenida.
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