México respalda renovar el T-MEC, pero pide cambios clave
Por Juan Pablo Ojeda
El gobierno mexicano presentó este lunes los resultados de la consulta pública nacional sobre la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), un ejercicio que involucró a 30 sectores económicos en los 32 estados del país. El balance fue claro: 78.5% de los participantes se pronunció a favor de renovar el acuerdo, aunque con modificaciones que respondan a las nuevas condiciones del comercio internacional.
El anuncio fue realizado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien explicó que se trata del proceso de consulta más amplio que México ha realizado en torno a un tratado comercial. Los resultados, señaló, servirán como base para la posición del país en la próxima revisión del acuerdo con Estados Unidos y Canadá.
Ebrard adelantó que las primeras conversaciones girarán en torno a tres ejes estratégicos. El primero es la reducción de la dependencia de importaciones externas mediante el fortalecimiento de la producción regional. La propuesta busca identificar qué bienes pueden fabricarse dentro de América del Norte y establecer plazos realistas para consolidar esas cadenas productivas.
El secretario puso como ejemplo el desarrollo de la industria automotriz en México, que durante décadas ha consolidado una integración profunda con Estados Unidos. Actualmente, el país abastece cerca del 40% del mercado estadounidense de autopartes, un liderazgo que, recordó, tomó años construir. En ese sentido, consideró que sectores como la electrónica podrían seguir un camino similar si existe inversión sostenida y cooperación regional.
El segundo punto clave de la negociación será la actualización de las reglas de origen. Ebrard explicó que el objetivo es modernizar estos criterios para que América del Norte pueda competir con otras regiones del mundo sin provocar distorsiones económicas mayores. Describió esta tarea como una “operación con láser y microscopio”, en la que cualquier ajuste debe realizarse con precisión para evitar efectos negativos en las cadenas productivas.
El tercer eje será la seguridad económica regional. En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y reconfiguración de cadenas de suministro, México busca identificar qué sectores estratégicos deben fortalecerse dentro de la región para reducir vulnerabilidades frente a mercados externos.
Durante su presentación, el secretario también criticó las medidas unilaterales que, a juicio de México, contradicen el espíritu del tratado. Como ejemplo, mencionó el arancel del 50% que Washington mantiene sobre el acero y el aluminio mexicanos mediante la llamada Sección 232. Según Ebrard, esta medida resulta contradictoria debido a que Estados Unidos mantiene un superávit comercial con México en esos productos.
Más allá de las diferencias, el funcionario subrayó que ninguno de los tres países puede darse el lujo de debilitar el acuerdo. Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, el comercio regional se ha multiplicado casi cinco veces. En 2024, el intercambio trilateral alcanzó un promedio de 2,562 millones de dólares diarios, una cifra que refleja el grado de integración económica entre los tres países.
De acuerdo con los datos presentados, alrededor de 56.2 millones de empleos en América del Norte dependen directamente de ese flujo comercial. Además, cerca del 40% del valor de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos incluye insumos producidos en territorio estadounidense, lo que demuestra el carácter compartido de la producción regional.
El contexto político también influye en la revisión del acuerdo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su discurso sobre seguridad regional y presión económica, incluso con iniciativas como la coalición militar denominada “Escudo de las Américas”. En paralelo, Washington ha impulsado estrategias para reducir la dependencia comercial de China.
Ebrard señaló que México no contempla restricciones directas a la inversión asiática, pero reconoció que la región debe analizar qué productos estratégicos conviene producir localmente en lugar de depender de importaciones provenientes de Asia. En las consultas realizadas, explicó, se percibió una creciente preocupación del sector productivo por la incertidumbre comercial.
El proceso formal de revisión del T-MEC comenzará en los próximos días. Posteriormente, México sostendrá conversaciones bilaterales con Canadá en mayo, encuentros que el propio Ebrard encabezará por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Para el gobierno mexicano, el objetivo es claro: preservar el acuerdo como base de la integración económica regional, pero adaptarlo a un entorno global más competitivo y complejo. La apuesta es fortalecer la producción en América del Norte sin cerrar la puerta a la diversificación comercial con otras regiones del mundo.
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