Petróleos Mexicanos avanza en su estrategia para reducir la dependencia de combustibles importados desde Estados Unidos y fortalecer la soberanía energética del país. La petrolera estatal adjudicó un contrato mixto para el campo terrestre Macavil, ubicado en el sur de México, a una empresa controlada por Carlos Slim, una decisión que se enmarca en el relanzamiento productivo de Pemex y en el impulso a la refinación nacional.
De acuerdo con información de la propia empresa, México alcanzó en refinación de combustibles su nivel más alto en una década, mientras que las importaciones de gasolina y diésel cayeron a su punto más bajo en 16 años. Este cambio responde al mayor dinamismo de las refinerías nacionales, incluidas las ocho plantas actualmente en operación, entre las que destaca Dos Bocas, que tras años de ajustes ha logrado incrementar su producción.
El fortalecimiento de la refinación mexicana comienza a tener efectos más allá de las fronteras. Refinerías estadounidenses, cuyo principal mercado es México, han resentido la menor demanda, lo que ha provocado una mayor acumulación de reservas de gasolina en Estados Unidos.
El contrato mixto del campo Macavil establece que Pemex conservará al menos el 40% de participación en el proyecto, un esquema que la empresa ya había utilizado en asignaciones previas. Se estima que este yacimiento podría producir hasta 27.5 millones de barriles de petróleo y 393 mil millones de pies cúbicos de gas hacia 2045, además de contar con reservas probadas y posibles que refuerzan su valor estratégico.
Para el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, el objetivo es claro: fortalecer la soberanía energética y que los beneficios de la industria petrolera impacten directamente en el país. En la misma línea, la presidenta Claudia Sheinbaum ha subrayado que procesar petróleo en México es una prioridad para reducir la vulnerabilidad energética.
El acuerdo representa una nueva incursión de Carlos Slim en el sector energético y se suma a un contexto financiero más favorable para la petrolera. Pemex reportó que en 2025 su deuda se redujo al nivel más bajo en 11 años, mejoró su calificación crediticia y aumentó la inversión productiva, como parte de una estrategia para recuperar su papel como empresa pública clave para el desarrollo nacional.
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