Maíz nativo en CDMX: Gobierno anuncia apoyos, semillas y nuevos mercados para productores
La Ciudad de México busca duplicar su producción de maíz nativo, actualmente estimada en cerca de 8 mil toneladas anuales, mediante una estrategia que combina apoyos al campo, conservación de semillas y nuevos mecanismos de comercialización. El anuncio fue realizado durante la inauguración de la Gran Elotiza Nacional, celebrada en el Zócalo capitalino por el Día Nacional del Maíz.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, informó que la capital cuenta con más de 4 mil hectáreas dedicadas al cultivo de nueve razas de maíz. A partir de esta base productiva, su administración plantea incrementar el volumen de cosecha, aunque el reto no sólo está en ampliar la producción, sino en garantizar condiciones de comercialización, rentabilidad para los productores y preservación del Suelo de Conservación.
Entre las principales medidas anunciadas se encuentra el fortalecimiento del programa Altépetl, al que, de acuerdo con el Gobierno capitalino, se destinan más de mil millones de pesos anuales y que beneficia a cerca de 2 mil 500 productoras y productores. La estrategia busca sostener actividades agrícolas y ambientales en las zonas rurales de la ciudad. Como antecedente, el Programa Provisional de Gobierno de la CDMX contempló para Altépetl recursos por mil 100 millones de pesos en 2025.
Otro componente de la política es la protección del maíz nativo frente a las variedades genéticamente modificadas. En marzo de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación una reforma constitucional que reconoce a México como centro de origen y diversidad del maíz y establece que su cultivo debe ser libre de modificaciones genéticas producidas mediante técnicas que superen las barreras naturales de reproducción o recombinación, como las transgénicas.
En el ámbito local, el Gobierno de la Ciudad de México ha planteado mecanismos de vigilancia y conservación de las variedades nativas, entre ellos un laboratorio de análisis molecular y un banco de germoplasma. La administración también prevé crear 10 Casas de las Semillas, así como ampliar la presencia de productos del campo en las Utopías y mediante las llamadas Tiendas de la Tierra.
La estrategia incluye además la instalación progresiva de tortillerías de maíz nativo en las Utopías y el fortalecimiento del esquema Del Campo a la Ciudad, con la intención de reducir intermediarios entre productores y consumidores. En 2025, la CDMX puso en operación la primera tortillería comunitaria de maíz nativo en la Utopía Libertad, en Iztapalapa, dentro de la Red Centli. De acuerdo con información de la Secretaría del Medio Ambiente, ese proyecto comenzó con 66 productores organizados en cooperativa.
El gobierno capitalino también anunció la próxima puesta en marcha del Mercado de la Tierra, previsto para 2027, como un espacio de comercialización directa de alimentos, plantas y flores producidos en el Suelo de Conservación. La propuesta busca atender uno de los problemas recurrentes para el campo capitalino: la dificultad para conectar la producción rural con los mercados urbanos en condiciones favorables para quienes cultivan.
La meta de duplicar la producción representa, sin embargo, uno de los principales puntos a evaluar. La propia documentación de la SEDEMA muestra que anteriormente se había planteado elevar la producción de maíz de 3 mil 300 a 9 mil toneladas anuales al final del sexenio, mientras que ahora el Gobierno capitalino reporta una producción cercana a 8 mil toneladas y plantea duplicarla. La diferencia entre ambas referencias hace relevante precisar la metodología, superficie productiva y periodo utilizados para medir el avance.
Durante la Gran Elotiza, la secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural federal, Columba López Gutiérrez, destacó la importancia del Suelo de Conservación de la capital y señaló programas federales como El Maíz es la Raíz, Sembrando Vida y Cosechando Soberanía como parte de la política nacional de apoyo a productores y protección del maíz nativo. La actividad del Zócalo reunió además a productores y representantes de distintas entidades del país.
La celebración tuvo así una doble dimensión: cultural y de política pública. El Gobierno federal reportó la entrega gratuita de 25 mil elotes durante la jornada, mientras que el gobierno capitalino utilizó el acto para presentar sus acciones en materia agrícola.
Más allá del carácter simbólico de la Gran Elotiza, el resultado de esta política podrá medirse en indicadores concretos: cuánto aumenta efectivamente la producción, cuántas hectáreas permanecen destinadas al cultivo, qué ingresos obtienen los productores y cuánto maíz nativo llega finalmente a las tortillerías y consumidores de la ciudad. En ese punto estará el principal desafío de una estrategia que busca convertir la defensa del maíz en una política permanente para el campo de la capital.
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