Diez árboles emblemáticos de CDMX quedan bajo un régimen especial de protección
Ciudad de México.— Diez árboles ubicados en seis alcaldías de la Ciudad de México fueron reconocidos como Patrimonio Natural de la capital mediante nueve decretos publicados este 28 de septiembre en la Gaceta Oficial, una medida que busca preservar ejemplares considerados relevantes por su valor ambiental, histórico, cultural y simbólico.
Las declaratorias abarcan árboles localizados en Benito Juárez, Coyoacán, La Magdalena Contreras, Azcapotzalco, Xochimilco y Tlalpan. Entre los ejemplares reconocidos se encuentran siete ahuehuetes, un cedro blanco, un olivo y un encino cuya antigüedad, dimensiones o vínculo con las comunidades les confieren un carácter singular.
De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA), la protección estará a cargo de la Dirección General del Sistema de Áreas Naturales Protegidas y Áreas de Valor Ambiental (DGSANPAVA), mediante planes de manejo que deberán establecer criterios técnicos para conservar la salud, estabilidad y permanencia de los ejemplares.
Entre los árboles incorporados a este régimen se encuentran “Ahuehuetlan”, en el Parque de las Américas; “Atlahuitl”, en Coyoacán; el “Cedro de Padierna”, en La Magdalena Contreras, y “Los Gemelos de San Álvaro”, en Azcapotzalco. También están “Molotla”, “Teuhtli”, “San Cristóbal Xallan” y “Tlalnahuac”, en Xochimilco, así como “Diamante Tepeximilpa”, un encino de Tlalpan cuya antigüedad se estima en alrededor de 400 años.
La decisión se suma a una política que durante 2026 ha ampliado el reconocimiento individual del arbolado como parte del patrimonio natural capitalino. La propia SEDEMA registra otros decretos emitidos este año para proteger ejemplares como los ahuehuetes “Río Magdalena”, “Tacuba” y “Jardín Ramón López Velarde”, además del fresno mexicano “Santa Catarina”.
Más allá de la edad o las dimensiones de cada ejemplar, el criterio patrimonial incorpora su relación con el territorio. La SEDEMA había planteado la identificación de árboles con valor ambiental, histórico, cultural o simbólico como parte de la iniciativa “Guardianes del Tiempo”, dirigida a reconocer ejemplares vinculados con hechos históricos, tradiciones y relatos comunitarios.
Las declaratorias también tienen consecuencias prácticas. Al quedar bajo un régimen especial de protección, cualquier intervención que pueda afectar tronco, raíces, copa o ramas deberá sujetarse a los decretos, los planes de manejo y la legislación ambiental vigente. La normativa capitalina establece además restricciones para el derribo de árboles declarados como patrimonio natural, cultural o biocultural.
El reconocimiento ocurre en un contexto en el que la Ciudad de México ha endurecido las disposiciones para proteger el arbolado urbano. Las reformas publicadas en agosto modificaron la Ley Ambiental local para limitar, restringir o negar afectaciones al arbolado y las áreas verdes cuando los proyectos no cumplan con criterios de sustentabilidad y adecuación del diseño.
Los árboles patrimoniales cumplen, además, funciones ambientales que trascienden su valor histórico. El arbolado contribuye a la regulación térmica, captura de carbono y partículas, infiltración del agua de lluvia y generación de espacios de refugio y alimento para distintas especies. La protección de ejemplares individuales, sin embargo, requiere medidas permanentes de mantenimiento, vigilancia y manejo técnico para que la declaratoria no quede únicamente como un reconocimiento administrativo.
Con estos nueve decretos, el Gobierno capitalino amplía el catálogo de ejemplares protegidos y reconoce que el patrimonio natural también está presente en parques, calles y territorios comunitarios. El reto posterior será garantizar que las declaratorias se traduzcan en conservación efectiva y seguimiento técnico de árboles cuya importancia ambiental y cultural depende, finalmente, de que puedan mantenerse vivos en el territorio donde han formado parte de la historia de la ciudad.
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