Pulque, curados y tradición: Ecatepec prepara una feria para celebrar la bebida de los dioses
El pulque, una de las bebidas con mayor arraigo en la historia de México, tendrá una nueva celebración en Ecatepec, donde el próximo sábado 26 de septiembre se realizará una feria dedicada a esta tradición. La jornada reunirá productores del Estado de México e Hidalgo, degustaciones de pulque natural y curados, gastronomía, talleres y música en vivo.
El encuentro tendrá como sede el Centro Cultural Regional José María Morelos y Pavón, ubicado frente al Zócalo de Ecatepec y junto a la Iglesia de San Cristóbal. La elección del recinto añade un componente histórico a la celebración, pues se trata de un espacio estrechamente vinculado con la memoria del municipio y con uno de los episodios de la Independencia de México.
Durante la feria, los visitantes podrán conocer y probar diferentes variedades de pulque, desde la bebida natural hasta los llamados curados, preparados a partir de pulque mezclado con frutas, semillas y otros ingredientes. La oferta incluirá sabores conocidos como fresa, guayaba, mango, piña, avena, nuez y piñón, pero también opciones más inusuales como pay de limón, cacahuate, mazapán, frutos rojos y jitomate.
La variedad busca mostrar que el pulque ha dejado de ser visto únicamente como una bebida tradicional y puede convertirse también en una experiencia gastronómica capaz de incorporar ingredientes y combinaciones contemporáneas.
Además de las degustaciones, el programa contempla talleres y conferencias sobre la elaboración del pulque y el mezcal, con la intención de acercar al público al conocimiento de los procesos detrás de estas bebidas y destacar su importancia dentro de la cultura mexicana. La jornada estará acompañada por una muestra de antojitos tradicionales, música folclórica y presentaciones de artistas en vivo.
Una bebida con miles de años de historia
La historia del pulque se remonta a la época prehispánica. Esta bebida fermentada se obtiene a partir del aguamiel del maguey y existen registros arqueológicos que sitúan sus primeros vestigios de elaboración desde varios siglos antes de nuestra era.
Para las culturas del México antiguo, el pulque no era simplemente una bebida alcohólica. En particular dentro de la cosmovisión mexica estaba relacionado con Mayahuel, deidad vinculada con el maguey, y su consumo tenía una dimensión ritual. En determinados contextos estaba reservado para sacerdotes, nobles y personas de edad avanzada, aunque durante algunas celebraciones también podían consumirlo otros sectores de la población.
Con la llegada de los españoles, el pulque perdió buena parte de ese carácter ritual y comenzó a extenderse entre diferentes grupos sociales. Durante la época colonial también apareció con mayor fuerza una preparación que se convertiría en una de sus expresiones más conocidas: el curado.
La mezcla del pulque con frutas, semillas y endulzantes permitió modificar su sabor y suavizar la acidez natural de la bebida. Con el paso del tiempo, los curados desarrollaron una enorme variedad de combinaciones, muchas de ellas vinculadas con los productos disponibles en cada región.
El pulque alcanzó uno de sus mayores periodos de popularidad durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX. Su importancia económica llegó a ser tal que se construyeron vías ferroviarias utilizadas para transportar la bebida desde las zonas productoras hacia las grandes ciudades.
Sin embargo, su popularidad comenzó a disminuir durante el siglo XX. Los cambios derivados de la Revolución Mexicana y la reforma agraria, así como campañas que cuestionaban sus condiciones sanitarias, contribuyeron a que su consumo se redujera considerablemente. La bebida quedó asociada durante décadas principalmente con comunidades rurales y con las tradicionales pulquerías.
En años recientes, el pulque ha experimentado una recuperación de interés, particularmente entre consumidores jóvenes y personas interesadas en la gastronomía tradicional mexicana. Las pulquerías, ferias y propuestas de nuevos curados han contribuido a recuperar la bebida como parte del patrimonio gastronómico y cultural.
Una feria en un recinto con historia
La celebración en Ecatepec tendrá como escenario un inmueble cuya historia también merece atención. La construcción comenzó en 1936, con recursos provenientes de fondos ejidales y aportaciones de la Secretaría de Educación Pública y del Gobierno del Estado de México. El inmueble fue concebido originalmente como la Escuela Morelos y quedó terminado en 1938.
Durante 43 años funcionó como la primera institución educativa elemental de la zona. En 1981 fue convertido en Casa de Cultura y su inauguración oficial se realizó el 27 de agosto de ese año, con la presencia del entonces presidente José López Portillo y del gobernador mexiquense Jorge Jiménez Cantú.
Posteriormente, en el año 2000, el recinto pasó a formar parte de los Centros Regionales de Cultura del Estado de México mediante un convenio entre el Instituto Mexiquense de Cultura y distintos ayuntamientos. Desde entonces ha desempeñado un papel importante en la promoción de actividades culturales de la región.
Actualmente alberga talleres de teatro, danza folclórica, música y artes plásticas, además de exposiciones y conferencias.
Su ubicación también tiene un significado histórico. Se encuentra frente al Zócalo de Ecatepec y junto a la Iglesia de San Cristóbal, en una zona relacionada con la historia de José María Morelos y Pavón, quien fue fusilado en el territorio de Ecatepec en 1815.
De esta manera, la Feria del Pulque combinará una tradición gastronómica de origen prehispánico con un espacio que forma parte de la memoria histórica y cultural del municipio.
Ecatepec se suma al regreso del pulque
La feria forma parte de un calendario más amplio de actividades dedicadas al pulque que se han realizado durante 2026 en diferentes municipios del Estado de México.
En marzo, Jiquipilco fue sede de la edición número 16 de su Feria del Pulque, con la participación de 54 productores artesanales. En mayo, Atizapán de Zaragoza también recibió un festival dedicado a esta bebida en el Mausoleo Adolfo López Mateos.
Para octubre está prevista además la tercera edición de la Feria del Pulque y el Pozole, que se llevará a cabo del 16 al 18 en la explanada de San Felipe Tlalmimilolpan, en Toluca.
La proliferación de estos encuentros refleja el renovado interés por bebidas tradicionales que durante años quedaron relegadas frente a otras opciones comerciales. En el caso del pulque, las ferias han servido para acercarlo a nuevos consumidores, pero también para visibilizar el trabajo de los productores que mantienen vivo el conocimiento relacionado con el cultivo del maguey, la extracción del aguamiel y la fermentación.
Cómo llegar desde CDMX
Para quienes viajen desde la Ciudad de México, una de las alternativas más sencillas es utilizar la Línea B del Metro, con dirección a Ecatepec. La línea conecta con zonas como Buenavista, Garibaldi/Lagunilla y San Lázaro antes de internarse hacia el norte del Valle de México.
Al llegar a la estación Ecatepec será necesario continuar mediante transporte local hacia San Cristóbal Centro, donde se encuentra el Centro Cultural Regional José María Morelos y Pavón, frente al Zócalo del municipio.
Así, el próximo 26 de septiembre, Ecatepec tendrá una jornada dedicada a una bebida que forma parte de la historia gastronómica de México y que, lejos de desaparecer, vuelve a encontrar nuevos públicos. Entre curados tradicionales y sabores poco comunes, talleres, comida y música, la Feria del Pulque será una oportunidad para acercarse a una tradición que lleva siglos formando parte de la identidad del país.

