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El Mundial 2026 no llena habitaciones como se esperaba: Airbnb presume cifras récord, pero hoteleros reportan menor demanda

9 junio 2026 · Por admin

A pocos días del arranque del Mundial de Futbol 2026, el entusiasmo por la llegada de miles de aficionados internacionales contrasta con una realidad más cautelosa en el sector del hospedaje mexicano. Mientras Airbnb sostiene que la demanda ha superado las expectativas y perfila al torneo como el evento más importante en la historia de la plataforma, hoteleros y anfitriones independientes describen un panorama muy distinto: las reservaciones existen, pero están lejos del boom que muchos imaginaron hace apenas unos meses.

La diferencia entre ambas percepciones refleja las complejidades de un Mundial atípico, distribuido entre tres países y con una participación relativamente limitada de México como sede. Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey albergarán un total de 13 partidos, una cifra que, según representantes del sector turístico, difícilmente podía traducirse en la llegada masiva de visitantes que algunos proyectaron inicialmente.

Brian Chesky, director ejecutivo de Airbnb, aseguró recientemente que la Copa del Mundo de 2026 será «el evento más grande en la historia de Airbnb», incluso por encima de los Juegos Olímpicos de París. De acuerdo con sus estimaciones, más de 700.000 huéspedes ya habían reservado alojamientos a través de la plataforma en México, Estados Unidos y Canadá apenas dos semanas antes del inicio del torneo. De ese total, alrededor de 180.000 visitantes se hospedarán en territorio mexicano.

Para Chesky, estas cifras representan una muestra clara del impacto económico que tendrá el campeonato. Además, destacó que el anfitrión promedio podría obtener ingresos cercanos a los 1.300 dólares durante el periodo mundialista y subrayó que siete de cada diez alojamientos disponibles en México tienen tarifas inferiores a los 250 dólares por noche.

Sin embargo, la experiencia sobre el terreno parece contar otra historia.

Gonzalo del Peón, consejero de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras, considera que se generaron expectativas excesivamente optimistas sobre el potencial del torneo. Desde su perspectiva, se creó una percepción poco realista respecto al volumen de visitantes que podría generar un Mundial en el que México recibirá únicamente 13 encuentros.

«Había una expectativa muy alta», señaló. «Se creó una expectativa un poquito falsa en cuanto a lo que podía dar para el volumen que se genera con 13 juegos».

Según explica, muchos hoteles incrementaron considerablemente sus tarifas con meses de anticipación, convencidos de que la demanda sería extraordinaria. Sin embargo, conforme avanzó el año y las reservaciones no alcanzaron los niveles esperados, numerosos establecimientos se vieron obligados a ajustar sus precios.

La situación ha sido similar entre quienes ofrecen alojamientos a través de plataformas digitales.

Elisa Rugarcia, coanfitriona con más de una década de experiencia administrando propiedades en colonias como Roma, Condesa y Del Valle, en la Ciudad de México, reconoce que el Mundial no ha provocado la avalancha de huéspedes que esperaba.

«Yo esperaba tener prácticamente lleno todo junio y no está pasando», afirmó.

Como muchos otros anfitriones, Rugarcia elevó significativamente sus tarifas ante la expectativa de una demanda sin precedentes. Un departamento ubicado en la colonia Del Valle, que normalmente se ofrece entre 1.600 y 1.800 pesos por noche, llegó a anunciarse hasta en 7.000 pesos durante las fechas mundialistas. En otro caso, una propiedad en la colonia Roma pasó de 1.500 a 4.000 pesos por noche.

Pero las reservaciones no llegaron al ritmo previsto.

«Nadie quiso verse conservador», explicó. «Todos pensaron: ‘Vamos a hacer nuestro agosto'».

Cuando algunos propietarios comenzaron a reducir los precios, las reservaciones reaparecieron casi de inmediato. Sin embargo, Rugarcia estima que apenas alrededor del 10% de sus huéspedes actuales viajan específicamente para asistir al Mundial. El resto corresponde a turistas convencionales, viajeros de negocios o visitantes con otros motivos para permanecer en la ciudad.

En opinión de especialistas del sector, parte del problema radica en que el Mundial de 2026 será muy distinto a ediciones anteriores. Además de repartirse entre tres países anfitriones, una proporción importante de quienes asistirán a los estadios en México serán residentes nacionales, lo que reduce la necesidad de hospedaje.

Del Peón cuestiona también algunas de las cifras que circularon durante los meses previos al torneo.

«Yo no sé de dónde salió que aumentarían cinco millones de visitantes», señaló. «La capacidad de los estadios no da para eso».

Las estimaciones de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras apuntan a que México recibirá aproximadamente 500.000 visitantes extranjeros a lo largo de los 13 partidos que albergará. Según estos cálculos, cerca del 70% de ellos se hospedarán en hoteles, mientras que el resto optará por alojamientos temporales o casas de familiares y amigos.

Otro factor que pudo influir en la moderación de la demanda fue el incremento desmedido de los precios. Para algunos viajeros, el costo combinado de boletos, vuelos y hospedaje pudo convertirse en un obstáculo importante.

«Si alguien puede pagar 50 o 60 mil pesos por un boleto, probablemente no se va a quedar en un Airbnb de 2.000 pesos», comentó Rugarcia. «Se va a quedar en un hotel cinco estrellas».

A pesar del escenario actual, Airbnb mantiene una postura optimista. Chesky considera que una parte importante de las reservaciones podría concretarse en los días previos a los partidos, impulsada por viajeros que toman decisiones de último momento. El empresario citó experiencias anteriores, como los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, donde la demanda se aceleró considerablemente en las semanas finales.

No obstante, tanto hoteleros como anfitriones independientes se muestran más prudentes. Consideran que los visitantes internacionales suelen planear sus desplazamientos con mucha anticipación debido a los elevados costos asociados a un viaje de esta magnitud.

La moderación tampoco parece limitarse a las ciudades sede. Se esperaba que numerosos aficionados aprovecharan su estancia para extender sus vacaciones hacia destinos de playa como Cancún, Puerto Vallarta o Los Cabos. Sin embargo, el efecto no ha sido tan evidente.

De acuerdo con datos citados por la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras, Puerto Vallarta registró una caída de 15,2% en el tráfico internacional de pasajeros entre enero y abril respecto al mismo periodo del año anterior. Los Cabos experimentó una disminución de 2,9%, mientras que Cancún presentó un retroceso de 0,7%.

Factores como el aumento en el precio de los vuelos, una competencia más intensa con otros destinos turísticos del Caribe y Centroamérica, así como la percepción de inseguridad en algunas regiones del país, podrían estar influyendo en estas cifras.

La comparación con otros eventos masivos también ayuda a dimensionar el fenómeno. Según la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras, el Gran Premio de Fórmula 1 en Ciudad de México atrae aproximadamente 400.000 asistentes durante un solo fin de semana, incluidos unos 70.000 visitantes extranjeros. En contraste, cada partido del Mundial en la capital generaría alrededor de 40.000 turistas internacionales.

Esto no significa que la Copa del Mundo carezca de relevancia económica. Al contrario, especialistas coinciden en que su verdadero valor podría medirse en términos de posicionamiento internacional, promoción turística e impulso a futuras inversiones.

«Es una oportunidad de posicionamiento internacional, de atraer inversión y de mostrar la infraestructura turística de México», sostuvo Del Peón.

Mientras tanto, anfitriones como Elisa Rugarcia continúan ajustando tarifas y confiando en que algunos encuentros despierten un mayor interés conforme avance el torneo.

«Todavía tengo esperanza para algunos partidos», reconoció. «Pero honestamente, comparado con Fórmula Uno o Día de Muertos, no se siente para nada igual».

A menos que las reservaciones de último minuto cambien significativamente el panorama, el Mundial 2026 podría dejar una lección importante para la industria turística: las expectativas deben construirse con base en datos realistas y no únicamente en el entusiasmo que genera uno de los eventos deportivos más importantes del planeta.